Image credit: © Ken Blaze-Imagn Images
Traducido por Marco Gámez
[nota del editor: este artículo fue redactado antes del fichaje de Eugenio Suárez por Cincinnati y de Luis Arraez por San Francisco]
Ha sido una pretemporada fascinante, a nivel general. Sin embargo, para algunos equipos, el invierno ha sido todo lo contrario, y algunas gerencias se han tomado demasiado en serio la vieja historia de esperar a la primavera. A continuación, hemos recopilado seis equipos que han tenido pretemporadas mucho más tranquilas de lo que se justificaría o esperaría.
Cincinnati Reds
Esta es la actividad de Cincinnati en la temporada baja, en lo que respecta a su plantilla de Grandes Ligas:
Renovaron al cerrador de 2025 con 35 años
Ficharon a un relevista intermedio de 30 años
Ficharon a un jardinero izquierdo no protegido por Sacramento
Obtuvieron por intercambio a un jardinero izquierdo de nivel reemplazo de 30 años procedente de Miami
Ficharon a otro relevista intermedio de 35 años
Obtuvieron por intercambio a un relevista intermedio de 30 años
Esto ha hecho un equipo que terminó 28º en DRC+ la temporada pasada. Spencer Steer probablemente no bateará tan mal como lo hizo en 2025, ni tampoco Matt McLain, Tyler Stephenson, Elly De La Cruz, Ke’Bryan Hayes… bueno, Hayes probablemente sí batee así de mal. Pero los Reds están esperando mucha recuperación un año después de colarse en un puesto de comodín de la misma forma en que un héroe de acción cae de un avión sobre una gigantesca pila de paja. El problema es que están contando con absolutamente cada gramo de esa recuperación y, aun así, no cuentan con su mejor bateador de la temporada pasada. Además: su mejor bateador del año pasado fue Miguel Andújar. A quien quizá ni siquiera puedan permitirse pagar.
La rotación abridora probablemente debería ser buena, los días en que logre estar disponible. Obtendrán más del turno de bateador designado, incluso si están desperdiciando allí al novato Sal Stewart, que lo que obtuvieron de Gavin Lux. Pero esto no es tanto una máquina bien aceitada como un aparato del inventor Rube Goldberg, y si eres de la era previa al video y alguna vez te sentiste obligado a participar en el juego de mesa Trampa para Ratones, sabes que esos aparatos nunca, jamás funcionan. La canica se quedará atorada en un balde, o una rueda no girará, o una liga se romperá como un ligamento colateral cubital. Y los Reds volverán a ser simplemente los Reds, en un año en el que muy fácilmente podrían haber sido más.—Patrick Dubuque
Detroit Tigers
De acuerdo, mentimos: vamos con otro equipo de la División Central de la Liga Americana. En nuestra defensa, los Tigers fueron durante mucho tiempo los favoritos para asegurarse un lugar en este artículo, pero los Guardians se los arrebataron en el último minuto gracias a un colapso histórico de Detroit. Si estás buscando un equipo que haga que la temporada baja de Cincinnati parezca movida, echa un vistazo a los movimientos de los Detroit Tigers hasta ahora:
Retener a Gleyber Torres vía oferta calificada
Retener a Kyle Finnegan
Fichar a Drew Anderson
Fichar a Kenley Jansen
Me tomé la libertad de nombrarlos, lo que quizá añade un poco más de estilo que el enfoque más descriptivo de Patrick, pero que Kenley Jansen sea la pieza central de la temporada baja ya dice bastante. El movimiento por Jansen ocurrió el 22 de diciembre de 2025 y no han hecho nada trascendente desde entonces, salvo establecer el récord de diferencia entre su cifra y la de Tarik Skubal en su caso de arbitraje.
Una cosa es tener un invierno muy tranquilo si vienes de cierto tipo de temporada, una larga lucha por la postemporada, un campeonato divisional convincente…idealmente ambos. Otra muy distinta es ver tan poca acción después de la segunda mitad de temporada que tuvo Detroit, clasificándose a postemporada casi de rebote. Parte de la inacción se debe a la juventud de la plantilla y al inminente ascenso del principal prospecto Kevin McGonigle. Pero es como si no hubiera margen de mejora para un equipo que terminó 11º en carreras anotadas y 16º en carreras permitidas el año pasado. Por lo menos que encuentren la manera de quitar a Zach McKinstry o Wenceel Pérez de un rol titular (y sí, ya sé que McKinstry fue bueno el año pasado).—Craig Goldstein
Colorado Rockies
Escúchame. Claro, el presidente de una sustancia parecida al béisbol, Paul DePodesta, necesita tiempo para revisar los escombros; Cartago no se reconstruyó en un día. Además, están todos esos estudiantes universitarios a los que hay que enseñarles el lenguaje de programación R. Pero no finjamos que hay tantos restos que limpiar. No va a hacer falta una temporada de 162 juegos, con 26 puestos en la plantilla, para hacer un inventario serio y entender qué van a aportar Troy Johnston, Blaine Crim, Edouard Julien y T.J. Rumfield, sin causar daño a los testigos. Ninguna cantidad de veces que ordenemos a los pacientes según su gravedad, ninguna compra loca en QVC a las 2 de la mañana podrían revertir su suerte en un año, o probablemente ni siquiera en tres.
Pero los Rockies sí reciben dinero del programa de reparto de ingresos de la liga, que en teoría se supone debe destinarse a fichar jugadores. Y, aparentemente, le cobran a la gente, y no es que le pagan, para entrar a su estadio, comprar su cerveza y ver su sustancia parecida al béisbol. Así que, si vamos a abandonar la idea de que intenten ser buenos, y no estoy seguro de que debamos abandonarla; una de las plagas de la sabermetría moderna ha sido descartar cualquier intento de sumar victorias que no lleve a 86–90 triunfos, al menos deberíamos exigir que sea un equipo interesante.
Los Rockies son inmortales, por incómodo que resulte este concepto, al menos en términos de cómo operan como negocio. Nosotros no. Nosotros somos aterradoramente mortales, y un año de béisbol de los Rockies sigue siendo un año. Es un desperdicio, un costo hundido, no es culpa de DePodesta, pero aun así es una pequeña tragedia. Habrá personas que morirán teniendo como último recuerdo de aficionado a los Rockies de 2026, y deberíamos estar conscientes de ello. Por eso, si ya es demasiado tarde para hacer buenos a los Rockies, al menos hagámoslos interesantes. Fichen a Luis Arráez. Luego, por si acaso, fichen a Michael Kopech, solo por diversión. Fichen a Justin Verlander, simplemente porque sería muy gracioso. Hagan un intercambio por un montón de los llamados jugadores Quad-A de 20 de contacto y 60 de poder y conviertan el verano en el reality show más tonto del béisbol. Tal vez incluso intenten algo raro con el pitcheo. Luego, en septiembre, pueden hacer sus pequeñas pruebas y averiguar cuáles dos peloteros serán jugadores de una victoria para el próximo buen equipo de los Rockies.
No lo hagan por las victorias. No lo hagan por nosotros. Háganlo por una mujer llamada Marge. El jugador favorito de Marge era Walt Weiss, y ha amado a los Rockies durante mucho tiempo. Después del año pasado, ella se merece un premio.—Patrick Dubuque
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