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Traducido por Marco Gámez
En 2017 presenté el coeficiente de Gini. Bueno, se lo presenté a algunos de ustedes; otros ya lo conocían. El coeficiente de Gini, inventado por el estadístico italiano Corrado Gini, mide la desigualdad dentro de una distribución. Gini creó esta medida para evaluar la desigualdad del ingreso o la riqueza. El coeficiente de Gini va de 0 (igualdad perfecta) a 1 (desigualdad perfecta). Aquí está un análisis real estándar elaborado por el Estudio de Ingresos de Luxemburgo y procesado por la publicación Our World in Data. En el mismo se muestra el coeficiente de Gini del ingreso disponible de los países (utilizando el año más reciente desde 2021) después de impuestos y transferencias (pagos directos del gobierno a las personas), es decir, la desigualdad del ingreso:

El coeficiente de Gini es aproximadamente igual a la mitad de la diferencia esperada entre los ingresos de dos ciudadanos elegidos al azar. Como se puede ver en el gráfico, la República Checa, con una brecha del 49% en 2023, fue el país más igualitario. El más estratificado fue Colombia, con una diferencia del 102% en 2023. Estados Unidos, con un 79% en 2024, ocupa el sexto lugar.
En el artículo con el que enlacé arriba, utilicé el coeficiente de Gini para medir la desigualdad entre los jugadores de las Grandes Ligas en cuanto a cuadrangulares conectados y bases robadas. Me atrevo a decir que esto no era lo que Gini tenía en mente cuando ideó su métrica en 1912, a pesar de que Ty Cobb y Bob Bescher robaron cada uno más de 80 bases en 1911. Pero bueno, funcionó, aunque el uso fuera un poco forzado.
Aquí hay un uso que lo es menos: los récords de ganados y perdidos. Sí, no son lo mismo que la riqueza o el ingreso. Pero podemos comparar los porcentajes de victorias de los equipos en una temporada determinada en igualdad de condiciones, ya que todos juegan más o menos la misma cantidad de partidos, lo cual es más sencillo que comparar totales de jonrones entre un jugador con 700 apariciones al plato y otro con 70.
Hace ocho años, calculé los coeficientes de Gini para cada temporada, separados por liga, desde 1901 (el año en que se estableció la Liga Americana) hasta 2017. He actualizado este análisis en 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, y 2024. Vamos ahora a 2025.
Antes de mostrarte los resultados, establezcamos un marco de referencia. En una liga de 12 equipos, si todos terminan con marca de 81-81, el coeficiente de Gini es 0.00: igualdad perfecta. Si un equipo gana 92 juegos, otro gana 90, otro 88, y así sucesivamente hasta llegar a uno que gana 70, el coeficiente de Gini sigue calificándolo como bastante igualitario: 0.05. Si la mitad de los equipos terminan 162-0 y la otra mitad 0-162 (ya sé que eso es imposible, pero sigan el juego conmigo), el coeficiente de Gini sería 0.50: desigualdad clara, aunque no al nivel de una desigualdad total (ni siquiera al nivel de Colombia).
A lo largo de los últimos 125 años, el coeficiente de Gini de las ligas ha oscilado entre un mínimo de 0.048 y un máximo de 0.168.
Aquí está la liga más desigual en la historia de la MLB: la Liga Americana de 1909.
Equipo
Ganados
Perdidos
G-P%
JD
Detroit
98
54
.645
—
Philadelphia
95
58
.621
3.5
Boston
88
63
.583
9.5
Chicago
78
74
.513
20.0
New York
74
77
.490
23.5
Cleveland
71
82
.464
27.5
St. Louis
61
89
.407
36.0
Washington
42
110
.276
56.0
Así es como se ve un coeficiente de Gini de 0.17 en el béisbol. Los Tigers, Athletics y Red Sox concentraron casi la mitad de todas las victorias de la liga. Nadie más fue bueno, y los Senators fueron tan malos que daban ganas de taparse los ojos.
Este tipo de situación ocurría con frecuencia en los primeros años del béisbol. De las 12 ligas más desiguales desde 1901, es decir 250 temporadas de liga, la única posterior a la Segunda Guerra Mundial es la Liga Americana de 1954 (la cuarta más desigual; Cleveland ganó 111 juegos, Nueva York 103, Chicago 94, y ningún otro equipo llegó siquiera a 70 victorias).
En contraste, el único año previo a la Segunda Guerra Mundial entre las 22 temporadas más igualitarias según el coeficiente de Gini fue la Liga Nacional de 1915, debilitada por la Liga Federal (que desapareció tras esa temporada).
La liga más igualitaria de la historia fue hace apenas 11 años:
Equipos
Ganados
Perdidos
G-P%
JD
Kansas City
95
67
.586
—
Toronto
93
69
.574
2.0
Texas
88
74
.543
7.0
New York
87
75
.537
8.0
Houston
86
76
.531
9.0
Los Angeles
85
77
.525
10.0
Minnesota
83
79
.512
12.0
Cleveland
81
80
.503
13.5
Baltimore
81
81
.500
14.0
Tampa Bay
80
82
.494
15.0
Boston
78
84
.481
17.0
Chicago
76
86
.469
19.0
Seattle
76
86
.469
19.0
Detroit
74
87
.460
20.5
Oakland
68
94
.420
27.0
Por supuesto, así no fue como funcionó en la Liga Americana durante 2015. Había tres divisiones, y los Royals ganaron la suya por 12 juegos y los Blue Jays la suya por 6. Pero, para la liga como un conjunto… esos equipos fueron bastante parejos. La diferencia entre el equipo que terminó en primer lugar y el que terminó en el lugar 15 en 2015 fue menor que la distancia entre el primero y el sexto lugar en la temporada más desigual de todos los tiempos, la Liga Americana de 1909. El coeficiente de Gini para la Liga Americana de 2015 fue de 0.048. Las temporadas de la Liga Americana de 1974 y 2015, junto con las de la Liga Nacional de 1915, 1968 y 1983, son las únicas temporadas de Grandes Ligas con un coeficiente de Gini inferior a 0.05.
¿Dónde se ubica la recién concluida temporada 2025? Por un lado, los Brewers lideraron las Grandes Ligas con 97 victorias, el total más bajo para el mejor equipo de MLB desde 2013. Eso sugiere una brecha estrecha entre los equipos. Por otro lado, los Rockies perdieron 119 juegos, los White Sox 102, y otros cuatro equipos perdieron al menos 90. Aunque no hubo super equipos en la cima, sí hubo algunos realmente malos en el fondo.
El coeficiente de Gini de los porcentajes de ganados y perdidos en la Liga Americana fue de 0.064. En la Liga Nacional fue de 0.086. La cifra de la Liga Americana fue la más baja en la liga desde la ya mencionada temporada de 2015. Tanto la Americana como la Nacional se sitúan bajas en un contexto histórico.
En las 250 temporadas de Grandes Ligas desde 1901, la desigualdad de la Liga Americana fue la 29ª más baja de todas, en apenas el percentil 12. La cifra de la Liga Nacional también fue inferior al promedio, en el puesto 113, correspondiente al percentil 45.
En las 160 temporadas de Grandes Ligas desde 1946 (fin de la Segunda Guerra Mundial), la desigualdad de la Americana fue la 26.ª más baja (percentil 16) y la de la Nacional la 64.ª (percentil 40).
En las 114 temporadas de Grandes Ligas desde 1969 (con la aparición de las divisiones), la desigualdad de la Liga Americana ocupa el puesto 94 (percentil 18) y la de la Liga Nacional el 79 (percentil 31).
Aquí están las quince temporadas más desiguales de la Era Divisional.
Temporada
Liga
Gini
2019
Americana
0.131
2018
Americana
0.125
2002
Americana
0.116
2022
Nacional
0.112
2021
Nacional
0.1081
1977
Americana
0.1077
2001
Americana
0.105
2003
Americana
0.104
1993
Nacional
0.1031
1970
Americana
0.1029
2020
Americana
0.102
2020
Nacional
0.101
2023
Americana
0.0997
1969
Americana
0.0996
1969
Nacional
0.099
La Liga Americana de 1977 y la Liga Nacional de 1993 fueron años de expansión, al igual que 1969. (La expansión de 1998, Rays y Diamondbacks, no aparece en la lista). La temporada de 2020 fue, bueno, ya sabes. El nivel de desigualdad que hemos visto en varios años de este siglo es peor que el de la mayoría de las temporadas de expansión y que el del año de la pandemia.
Pero esa desigualdad se ha reducido en gran medida últimamente. La Liga Nacional pasó de ser una de las más desiguales de la Era Divisional en 2021-22 a ser más igualitaria de lo habitual en los últimos tres años. La desigualdad en la Liga Americana cayó de forma abrupta en 2024 y disminuyó aún más el año pasado. La desigualdad en el béisbol es más volátil que la del ingreso nacional, pero parece que estamos siguiendo una tendencia que se aleja de los picos recientes.
Tal vez estemos viendo más paridad, o más mediocridad, según el punto de vista. Pero si el argumento a favor de un tope salarial, del que vamos a oír mucho este año, se basa en una supuesta falta de equilibrio competitivo, no tiene ningún fundamento empírico. (Y lo mismo ocurre si se basa en una falta de capacidad para escalar en la tabla de posiciones o para clasificar a la postemporada).
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