Image credit: © Kim Klement Neitzel-Imagn Images
Traducido por Marco Gámez
Ahora estoy abierto a la idea de que quizá todos estamos siendo injustos con los Piratas de Pittsburgh. PECOTA está haciendo todo lo posible por los renovados Bucaneros, pero aun así solo los proyecta para terminar terceros en una cada vez más competitiva División Central de la Liga Nacional, con 79.8 victorias proyectadas. Sería su mejor marca desde 2018, pero ni los Pirates ni sus aficionados estarán contentos al saberlo. Este equipo tiene a Paul Skenes, Mitch Keller, Bubba Chandler y el regreso de Jared Jones. Todos exigieron, con razón, por supuesto, que hicieran mejoras significativas a su ofensiva durante este invierno, y lo hicieron. Es cierto que podrían haber apuntado un poco más alto, pero no seamos crueles. Ben Cherington traspasó pitcheo valioso y gastó mucho dinero, no me miren así, gastó lo que Bob Nutting considera mucho dinero, para añadir a Brandon Lowe, Ryan O’Hearn, Marcell Ozuna y Jhostynxon García a su plantilla.
Hace dos años, Cherington tenía dos bateadores aceptables, Bryan Reynolds y Oneil Cruz. Hizo (toso aquí) una apuesta astuta cuando el invierno pasado cambió a Luis Ortiz por Spencer Horwitz. PECOTA no cree en García ni en el posible fenómeno Konnor Griffin, pero proyecta que Horwitz, Ozuna, Lowe y O’Hearn serán contribuyentes por encima del promedio, junto con Reynolds y Cruz. Cherington tenía una ofensiva históricamente ineficaz, y ha armado una que luce francamente promedio. A pesar del tono sombrío del modelo respecto a Griffin y García, los Piratas tienen, como equipo, un DRC+ proyectado de 100 este año. En ninguna temporada desde 2015 han superado 95; esta será la mejor ofensiva de Pittsburgh en una década.
Entonces, ¿por qué no estoy sonriendo?
No es el hecho de que los Piratas estén proyectados para un DRA- de 100, lo que neutraliza el valor de esa ofensiva recién viable. PECOTA cree, con razones de peso, aunque quizá con demasiado pesimismo, que Cherington dejó escapar demasiada profundidad al conseguir a Lowe y García, y todos podemos estar de acuerdo en que debieron hacer más para reemplazar a David Bednar que firmar a Gregory Soto y adquirir a Mason Montgomery en el intercambio por Lowe. Sus intentos por firmar a Framber Valdez fueron, como era de esperarse, infructuosos y ni siquiera realmente serios. Deberían haber intentado con más empeño mejorar ese grupo, en lugar de apoyarse tanto en Skenes como parecen dispuestos a hacerlo. El problema mayor, sin embargo, es que al hacer esto al estilo Bob Nutting, el equipo se ha dejado a sí mismo verdaderamente mal a la defensiva.
PECOTA piensa que los Piratas estarán 13.7 carreras en números rojos defensivamente, según las Carreras Merecidas Evitadas (DRP, por sus siglas en inglés), y no está siendo demasiado pesimista en eso. Tal vez, hasta podría ser demasiado optimista. Este equipo utilizará al poco atlético Horwitz en primera base, con el envejecido (y nunca especialmente dotado defensivamente) Reynolds en el jardín derecho. Ahora que firmaron a Ozuna, tienen que poner a Lowe en segunda base y a O’Hearn en el jardín izquierdo cada vez que quieran tener todos sus mejores bates en la alineación. Son dos jugadores que no ayudan mucho a la prevención de carreras ni siquiera en su mejor posición, y estarán jugando la mayor parte del tiempo en su segunda mejor posición. Cruz se ha adaptado al jardín central como un pato a la lava. El equipo traspasó a Ke’Bryan Hayes, su talismán defensivo, el verano pasado, y no tienen un reemplazo confiable y ya se acerca el Día de Apertura.
El mánager Don Kelly presionará todos los botones posibles para maximizar las entradas jugadas por piernas más jóvenes, manos más seguras y ojos más agudos. Jake Mangum es un buen defensor. García, al menos, tiene la juventud de su lado. Griffin es demasiado joven y demasiado grande como para contar con él como un defensor valioso en el campocorto, pero es posible que a corto plazo resulte serlo. Jared Triolo es un defensor consistente en segunda o tercera base. Aun así, será difícil evitar que parte del valor que aportan sus buenos abridores principales se erosione debido a una defensa débil. O’Hearn es el jardinero izquierdo regular menos atlético que ha tenido el equipo desde Travis Snider, hace más de una década, y no es casualidad. El PNC Park tiene un enorme jardín izquierdo que exige alcance y saber jugar en los ángulos; O’Hearn y Cruz podrían ver 15 carreras pasar de largo por el corredor entre el jardín izquierdo y el central.
De alguna manera, parece ingrato que todos hagamos chasquear la lengua con desaprobación hacia los Piratas esta primavera. Intentaron algo. Hicieron más de lo que han hecho en cinco años o más para tratar de ganar partidos en 2026. Por desgracia, este equipo no solo parece destinado a quedarse fuera de la postemporada, sino a perder los juegos que los dejen fuera de ese grupo de maneras desesperantes y deprimentes. Deberían haber ido con todo no solo por Kyle Schwarber, sino también por Bo Bichette, Alex Bregman, Harrison Bader y Cody Bellinger. Deberían haber estado dispuestos a gastar grandes sumas para traer a un jugador que, al mismo tiempo, extendiera su alineación y mejorara su defensa. Mientras Nutting esté al mando, probablemente eso sea demasiado pedir para Pittsburgh. Dada esa limitación, Cherington abordó relativamente bien las debilidades evidentes de su equipo. Aun así, es probable que esto salga mal, y que se vuelva feo, no solo en el sentido de que se perderán juegos, sino de que se perderán de una manera estéticamente horrorosa.
Thank you for reading
This is a free article. If you enjoyed it, consider subscribing to Baseball Prospectus. Subscriptions support ongoing public baseball research and analysis in an increasingly proprietary environment.
Subscribe now

























