Image credit: © Jim Rassol-Imagn Images
Traducido por Pepe Latorre
La situación: Los Marlins podían tolerar la defensa por debajo del promedio de Agustín Ramírez detrás del plato cuando bateaba bien, pero su OPS está por debajo de .700 en este comienzo del 2026. Dado que Liam Hicks sigue bateando con poder y puede ser bateador designado, además de contar con algo de tiempo de juego como receptor, Miami ha decidido recurrir a un genio defensivo como Joe Mack, que también ha demostrado tener un potencial de poder prodigioso.
Antecedentes: Mack fue seleccionado en el puesto 31 del draft por los Marlins en 2021. Como receptor de preparatoria en una zona con un clima frío cumplía con todos los requisitos para ser un riesgo en el draft, y es cierto que tuvo problemas con lesiones y un rendimiento mediocre en sus dos primeras temporadas completas como profesional. Los receptores son peculiares, por supuesto, y pueden tener desarrollos inusuales. En 2024, cuando tenía 21 años, supuso un importante despegue en el poder para Mack. Pasó la mayor parte de esa temporada en Doble-A y conectó 24 cuadrangulares en 125 juegos mientras seguía recibiendo muy buenas calificaciones por su trabajo detrás del plato. Continuó su ascenso de poder en 2025, principalmente en Triple-A, y se ubicó al final del Top 101 debido a su proximidad a las Grandes Ligas y su alto potencial gracias a su excelente defensa como receptor.
Reporte de los visores: Mack se perfila como un bateador de tres resultados verdaderos, más un receptor de atrapar y lanzar. Su swing es algo rígido, pero ha manejado bien la velocidad en ligas menores de mayor nivel. Sus bases por bolas se deben más a la pasividad que a buenas decisiones a la hora de hacer swing, pero los lanzadores seguirán dudando en desafiarlo en la zona dada su capacidad para conectar elevados a su lado natural. Mack ha tenido problemas con lanzamientos con mucha rotación, algo que espero que continúe, y su combinación de una baja tasa de swings en la zona y una tasa de contacto en la zona por debajo del promedio es una señal de alerta importante sobre problemas con su herramienta de bateo contra lanzadores de Grandes Ligas. Mack tampoco ha sido un bateador de alto promedio en ligas menores, alcanzando entre .240 y .260 en sus mejores temporadas, ya que realmente no tiene una potencia superior clara. Eso llevará a que muchos elevados mueran a pocos pasos de la zona de advertencia, además de lo que debería ser una alta tasa de ponches. Mack conectará muchos cuadrangulares, y eso, sumado a su gran conjunto de sólidas habilidades defensivas, debería garantizarle un puesto como receptor suplente durante casi una década. Espero que tenga algunas buenas temporadas como titular, pero actualmente su desempeño con el bate es bastante irregular.
Futuro inmediato en las Grandes Ligas: Irónicamente, el rendimiento de Agustín Ramírez en 2025 no es un mal modelo para el tipo de actuación que podríamos ver de Mack a corto plazo. Ahora bien, si a eso le sumamos un guante de receptor tres grados superior, esa línea de juego resulta mucho más atractiva, pero existe cierto riesgo de que Mack tenga dificultades durante los próximos meses al enfrentarse por primera vez a cambio de velocidad de nivel de Grandes Ligas.—Jeffrey Paternostro
Impacto en equipos de fantasía: Las matrículas personalizadas siempre me han resultado graciosas, porque o son un éxito rotundo o un auténtico enigma. Están las clásicas, como aquella vez que Dan McQuade encontró una de un atractivo periodista deportivo de Philadelphia que decía “1SXYBBW”, u otras que dicen algo tan extraño como “OH DANG”. Y luego está la que veo todos los días al salir del trabajo que dice “BE MACK”.
En condiciones normales no sabría qué significa o qué intenta expresar. Ni quién es Mack ni por qué alguien querría imitarlo. Pero como soy un chalado sé que todo gira en torno a Joe Mack. Obviamente.
El invierno pasado dije que Mack podría necesitar media temporada más para convertirse en una opción viable en ligas con dos receptores. Mantengo mi opinión, aunque su momento llegará antes debido al pésimo desempeño de Agustín Ramírez. Mack ha fallado menos contra lanzamientos con efecto y cambios de velocidad en lo que va de 2026 que el año pasado, y tengo curiosidad por ver cómo se desempeña en las Grandes Ligas. Es cierto que los lanzadores de las Menores podrían tener dificultades para desafiarlo en la zona de strike, los de Grandes Ligas deberían ser más rotundos, y podría requerir un período de adaptación. Esperar a un receptor novato no es precisamente atractivo, pero es algo que se acepta en una liga con dos receptores. Eventualmente Mack debería ofrecer potencia y un buen porcentaje de embasado, aunque el camino sea accidentado. Vale la pena arriesgarse con él, y esto es aún más cierto cuanto más grande sea tu liga. — Tim Jackson
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