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Traducido por Fernando Battaglini
Si escribo este articulo una semana más, tal vez deberíamos llamarlo una serie…
Munetaka Murakami, 1B, Chicago White Sox
Esto es exagerar un poco con lo de jugador joven, pero es uno de los jugadores más interesantes del juego en este momento. Dos cosas son innegablemente ciertas: ha sido uno de los mejores bateadores del deporte en lo que va del año, y está haciendo menos contacto que cualquier bateador decente en las dos décadas que tenemos datos de contacto. Es una versión realmente extrema de los tres resultados reales: hasta el martes, 94 de las 156 apariciones al plato de Murakami han terminado en ponche, jonrón o base por bolas. Entre los regulares, tiene la segunda tasa de contacto en la zona más baja de la MLB, la tasa de abanicados más alta contra lanzamientos secundarios y una tasa de abanicados del séptimo percentil contra rectas de más de 95 mph. Esta suele ser una combinación letal, e incluso cuando jugadores como Luke Raley tienen éxito durante períodos de tiempo con estas cifras, normalmente lo identificamos como una casualidad. Sin embargo, Murakami se siente como una superestrella emergente.
Entonces, ¿Qué significa todo esto de cara al futuro? A primera vista, esta es la versión de la Generación Z de Adam Dunn, ¿cierto? Y tal vez eso sea lo correcto en lo que respecta a los tres resultados verdaderos, pero en realidad Dunn hizo mucho más contacto que Murakami. No tenemos datos correspondientes a su mejor etapa en Cincinnati, pero sí lo tenemos a partir de 2007. Por lo general, Dunn registraba tasas de contacto que rondaban el 70 por ciento y tasas de contacto en la zona en torno al 80 por ciento. Dado que aquellos fueron los años de su carrera con las tasas de ponches más elevadas, puedes inferir razonablemente que sus porcentajes de contacto era incluso superiores a esas cifras a mediados de la década del 2000. Las tasas de contacto de Murakami, tanto la general como la de dentro de la zona, son casi 10 puntos inferiores en este momento.
El único bateador que ha logrado sobrevivir y prosperar con tasas de contacto tan bajas en la historia registrada es Joey Gallo, quien por un lado ha sido considerado una anomalía generacional y por otro lado dejó de ser un titular habitual a los 27 años. Es totalmente posible que Murakami sea también una anomalía generacional, o que su verdadero talento de nivel de contacto termine situándose por encima del nivel actual. Pero, por el momento, me siento más cómodo calificándolo como una de las mejores historias del beisbol en estas primeras seis semanas que como una superestrella indiscutible.
Gunnar Henderson, SS, Baltimore Orioles
Algo sobre lo que he estado reflexionando mucho últimamente es cuándo debemos preocuparnos por los jugadores jóvenes vs. cuándo debemos restarle importancia con un “bueno, es solo un mes o dos meses de juego, estas cosas pasan.” La respuesta es siempre la misma: depende, pero en la segunda semana de mayo, el calendario ha avanzado lo suficiente como para decir que si no puedes explicar la mala suerte, el rendimiento puede ser un problema. A la espera de que se confirme que sus lesiones son relativamente leves, no me preocupa en exceso el caso de Roman Anthony, por ejemplo, quien este año ha registrado indicadores clave de rendimiento con una tendencia similar a la que mostró en 2025, lo más probable es que simplemente esté atravesando una racha de mala suerte, algo que, suele ocurrir en esta época del año.
¿Es hora de empezar a preocuparse por Gunnar Henderson? Quizás un poco, aunque el BABIP de .242 que registraba antes de la jornada del miércoles explique gran parte de la situación. Él ha experimentado en este año, un marcado descenso en la calidad de sus decisiones de swing. Su índice SEAGER se había mantenido por encima de 25 en todas sus temporadas en la MLB previas a la actual y en este momento se sitúa por debajo de 20, con una elevada tendencia a perseguir lanzamientos y malas decisiones de swing. Tanto su velocidad de salida promedio como la correspondiente al percentil 90 han disminuido cerca de dos puntos, y su velocidad del bate ha descendido en una medida similar.
Lo que está sucediendo y podría explicar gran parte de esa situación, es su tasa de elevados hacia su lado de jale, la cual se encuentra a casi el triple de sus valores promedio en su carrera. Este año, su swing es más largo y su punto de intercepción se produce más adelantado con respecto al plato y además por primera vez, su dirección de ataque es marcadamente hacia el lado de jale. Se trata, sin duda, de un ajuste deliberado para intentar batear la bola hacia el lado de jale y darle mayor elevación; sin embargo, considero que ha sacrificado en exceso alguna de sus habilidades fundamentales con tal de tratar de golfear algunos lanzamientos adicionales en dirección al B&O Warehouse. Esto nos recuerda que no todos los jugadores necesitan una dirección de bateo de pelota perfectamente optimizada; algunos de ellos ya poseen la capacidad de batear la bola con suficiente calidad, aun cuando adopten un enfoque que les permita cubrir todo el terreno de juego.
Jacob Misiorowski, LD, Milwaukee Brewers
En mi mente, Misiorowski encaja de algún modo junto a McLean, Schlittler y Burns como los debutantes de 2025 que podrían dominar el mundo de los lanzadores durante la próxima década. Es el único al que no le he seguido la pista esta temporada y, a fin de cuentas, las cosas le están yendo de maravilla. Ha mejorado su comando y control, al tiempo que ha reducido su tasa de lanzamientos en la zona de strike; un truco interesante que sugiere una mayor capacidad de engaño y una mejor secuencia de lanzamientos. Y, además, podría tener la mejor recta de todo el béisbol. Quizás de todos los tiempos.
El ángulo de aproximación vertical de su recta ha descendido aún más a medida que su velocidad ha aumentado progresivamente; y yo genuinamente, no tengo idea de cómo se supone que un bateador batee una bola rápida de 100 mph desde los ángulos que utiliza. En gran medida, los bateadores no logran hacerlo, una tasa de contacto en la zona inferior al 70% ante una recta “normal” (Como si eso existiera) es completamente una locura. A pesar de todo lo que se comenta sobre la violencia mecánica de su movimiento y la falta de diversificación en su repertorio de lanzamientos, lo cierto es que cuenta con dos lanzamientos quebrados realmente excelentes y una tasa de BB/9 inferior a cuatro, en lo que va de su carrera. Creo que las bases por bolas es algo con lo que va a tener que lidiar durante mucho tiempo, incluso a lo largo de toda su carrera, pero si la tasa se mantiene por debajo del 10 por ciento…
Payton Tolle, LZ, Boston Red Sox
No entendí qué pretendía hacer Boston al firmar a Ranger Suárez de una manera que le cerraba el camino a Tolle en el momento en que lo hicieron, y desde luego que tampoco lo entiendo ahora. Al igual que Misiorowski, Tolle posee una recta de cuatro costuras endemoniadamente imposible de batear; su porcentaje de contacto en la zona para su recta supera el 70 por ciento, aunque por muy poco, situándose en 70.6%. Tolle lanza a velocidades en el rango alto de las 90 millas, desde el lado izquierdo, con un buen acarreo desde una altura de lanzamiento de 5.5 pies, todo esto para decir: “buena suerte con ese lanzamiento.”
La novedad de este año es un sinker, que presenta un movimiento horizontal de casi 18 pulgadas y es su primer lanzamiento plausiblemente viable hacia el lado del brazo. Pero además de su puntuación relativamente baja en StuffPro, este lanzamiento ha sido destrozado hasta el momento, permitiendo un slugging de .759 sin generar muchos abanicados, pero solamente ha lanzado un poco más de 50 de ellos. Lograr mejorar este lanzamiento o su cambio de velocidad resulta fundamental para desarrollar por completo el arsenal este/oeste que su perfil sugiere que debería tener y que podría impulsarlo a alcanzar el estatus de lanzador de la parte alta de la rotación.
Drake Baldwin, C, Atlanta Braves
Hubo dos hilos conductores que me llevaron a escribir sobre Baldwin esta semana. El primero es que los Braves continúan superando las expectativas que marcan las listas de prospectos, logrando un desarrollo inesperado justo antes de ascender a la MLB y una vez ya allí. El segundo aspecto es ese “dicho” que venimos repitiendo desde hace una década: que los receptores son extraños. Y lo que une a ambos puntos es que Drake Baldwin, quien ya acumula el equivalente a una temporada completa de tiempo de juego, tiene toda la pinta de ser una gran estrella.
Para ser claros, Baldwin era un prospecto realmente bueno; ocupó el trigésimo séptimo puesto en nuestra lista del Top-101 de 2025. Sin embargo, no creo que nadie esperaba que registrara una línea de .282/.352/.482 en sus primeros 616 turnos al bate en la Gran Carpa. Hay pocas cosas que no haga bien: realiza un contacto de calidad superior, batea con gran fuerza haciendo daño y toma decisiones de swing excelentes. Es, sencillamente, una fuerza ofensiva sumamente completa.
Atlanta recuperó a Sean Murphy a principios de esta semana, y no sé qué harán al respecto. Baldwin es, a todas luces, el mejor jugador en términos generales en este momento; sin embargo, Murphy es un mejor defensor y era un jugador de buen nivel antes de sus recientes rachas de lesiones. Murphy tiene garantizado un salario de receptor titular hasta la temporada 2028. Compartir el tiempo de juego con Baldwin, con este último asumiendo una buena cantidad de turnos como bateador designado y tal vez, probándose en otras posiciones, tiene sentido al corto plazo. Un canje de Murphy podría volverse inevitable a la larga si este logra recuperar su salud y su juego integral de primer nivel.
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