Image credit: © Sam Navarro-Imagn Images
Traducido por Carlos Marcano
Es el 9 de junio. Las escuelas están celebrando sus graduaciones o ya lo han hecho, los índices UV se mantienen consistentemente por encima del 10 en los períodos pico en la mayor parte del país—a pesar de que temporalmente no será verano hasta dentro de dos semanas—y las lesiones con el potencial de dejar fuera a los jugadores de 8 a 12 semanas se describen no de manera temporal, sino figurativa, como en: “Judge se perderá un tiempo por una fractura por estrés en las costillas, pero se espera que regrese esta temporada”. La campaña se encuentra de lleno en ese amplio punto medio, y empieza a quedar claro quién es quién—una perspectiva en la que la mayoría parece coincidir una vez que el Juego de Estrellas queda atrás. Cuando un club como los Mariners, del que se esperaba ampliamente que fuera tan bueno como el año pasado cuando terminó con 90 victorias, gana ocho juegos seguidos para catapultarse a un claro liderato divisional, son simplemente ellos sacudiéndose finalmente la languidez de principios de temporada y demostrando quiénes han sido todo el tiempo.
Parte de esto es simple matemática: a estas alturas la temporada se ha completado en poco más de un tercio, lo que significa que a los equipos les quedan el doble de juegos por delante de los que ya han disputado. Esa ecuación se invierte rápidamente, razón por la cual los giros de 180 grados después del Juego de las Estrellas, como el de los Tigers en 2024, son tan raros y especiales. Las oscilaciones masivas en las probabilidades de postemporada, como las que suelen ocurrir en las primeras semanas de la campaña, son poco probables, y las probabilidades en este momento tienen muchas más chances de reflejar las narrativas que veremos desarrollarse para los equipos contendientes restantes (y aquellos que ya se han quedado en el camino). Observé los cambios en las probabilidades de principios de temporada allá por abril; veamos dónde están las cosas ahora.
Quienes creíamos que eran
Los Rangers comenzaron la temporada con poco menos del 50% de probabilidades de llegar a la postemporada, una cifra que aumentó rápidamente al 61.8% en un par de semanas, en gran parte gracias a los problemas de los Mariners y otros competidores del Oeste de la Liga Americana. Texas (57.0%, +9.6% desde el Día de Apertura) se mantiene por debajo de .500, pero la debilidad general tanto de la división como de la liga los ha mantenido en la pelea por la postemporada. Un poco de mejor suerte, nivel de juego, o ambos, podría haber ayudado realmente a los Rangers a incrementar sus probabilidades; sin embargo, cualquier oportunidad que el club tuviera de destronar a Seattle (93.8%, -0.1%) se evaporó esencialmente con la racha de victorias de los Mariners. Su compañero de división en el condado de Orange, Los Angeles (0.0%, -0.1%) sigue cumpliendo con las expectativas, independientemente de cuánto se hayan rebajado. No existen los porcentajes bajo cero, pero basta decir que si los hubiera, los Angels caerían aún más bajo que Colorado (0.0%, -0.0%). Cada luz tiene su sombra, y los Rockies ciertamente son la de los verdaderos Los Angeles (100.0%, +0.1%).
No son quienes creíamos que eran (para mal)
Por supuesto que tenemos que empezar con Nueva York (ya sabes cuál, 19.4%, -73.7%). Catalogar qué salió mal, y cómo, escapa al alcance de esta pieza, pero al menos los fanáticos de los Mets no tendrán que contener su angustia hasta el último día de la temporada este año. Casi igual de decepcionantes en términos relativos—seguramente no en términos absolutos, porque nadie decepciona como lo hacen los Mets—son Kansas City (6.3%, -49.3%) y Detroit (13.4%, -42.2%), dos clubes que la mayoría asumía estarían peleando a puño limpio por la supremacía de la Central de la Liga Americana. Las cosas no van a ser así, pero al menos ese par de clubes puede brindar algo de consuelo a Minnesota (4.9%, -24.0%).
Mira, si esperabas que las cosas hubieran sido diferentes para San Francisco (0.9%, -37.8%), creo que a estas alturas eso es en parte culpa tuya. El Este de la Liga Americana tiene su propia cuota de fanáticos perpetuamente decepcionados, y últimamente son los fanáticos de Boston (13.9%, -23.3%) quienes se han llevado la peor parte de esa vergüenza. Toronto (49.9%, -19.2%) solo ha decepcionado últimamente a un nivel existencial, pero pocos en Canadá habrían esperado tener las probabilidades de un lanzamiento de moneda para redimirse de su desamor en la Serie Mundial de la temporada pasada. Sin embargo, incluso si lograran ese objetivo, hay competidores mucho más firmes dentro de su propia división de lo que muchos habían previsto.
No son quienes creíamos que eran (para bien)
Patrick escribió un artículo entero sobre Cleveland (91.7%, +90.9%) la semana pasada, pero parece un buen lugar para reiterar que este equipo de los Guardians se ve notablemente diferente a algunas de sus iteraciones recientes que han caminado sonámbulas a lo largo de su conquista en la división Central y han parecido igualmente silenciosas en sus breves apariciones en la postemporada. Algo similar podría afirmarse de Nueva York (94.0%, +17.9%), pero no sumas puntos por ser bueno cuando eres los Yankees. ¡Solo valen los títulos! Sin embargo, incluso con los Bombarderos superando las expectativas y compitiendo por el mejor récord de la Liga Americana, les ha robado el pastel un equipo de Tampa Bay (94.1%, +54.9%) que resulta terriblemente molesto, el cual se apoderó del liderato del Este el 10 de mayo y no ha mirado atrás. Un título divisional significa menos de lo que solía, y ambos equipos estarán jugando en octubre, pero sospecho que para cada uno llevarse el banderín de la división tiene aún más peso de lo habitual—aunque por razones marcadamente diferentes en cada caso.
Regresando una vez más al viejo circuito: Otro título divisional no sorprendería para Milwaukee (94.0%, +53.0%), pero se sospechaba que tendrían más dificultades para lidiar con Chicago de lo que han tenido en los últimos años… una eventualidad que aún no se ha materializado. La división en su conjunto ha sorprendido por su nivel de competencia, ya que cuatro de sus cinco integrantes todavía se mantienen por encima de .500 con al menos 63 juegos disputados. Eso no se ha traducido necesariamente en mejores probabilidades colectivas de postemporada para la división entera, fuera de Milwaukee—entre los otros cuatro clubes, las probabilidades conjuntas de postemporada solo han subido un dígito—pero no deja de ser alentador ver a la Central de la Liga Nacional hacer un esfuerzo concertado para dejar de ser “la división de la que siempre te olvidas de uno de sus miembros”.
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Como hemos establecido, es 8 de junio. En la actualidad, siete equipos tienen probabilidades de playoffs que superan el 90%—los Guardians, Rays, Brewers, Mariners, Yankees, Braves y Dodgers. Mientras tanto, diez equipos tienen probabilidades de un solo dígito; seis más se ubican por debajo del 20%—si llegar a los playoffs con esos números no te parece imposible a estas alturas, considera que los Mets lideran ese pelotón con su 19.4% (aunque aplaudo tu espíritu dickinsoniano). Eso deja, entonces, a ocho clubes compitiendo por cinco cupos de postemporada, dos en la Liga Americana y tres en la Liga Nacional. Esos clubes son (en orden ascendente de probabilidades) los Padres, D’Backs, Orioles, Pirates, Blue Jays, Rangers, Cubs y Phillies. Que eso califique como una temporada competitiva probablemente depende de cómo muten esas probabilidades durante el próximo mes o dos.
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