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Traducido por Fernando Battaglini
Hace un par de semanas, cada equipo en la División Central de la Liga Nacional ostentaba un récord de victorias y derrotas superior a .500. (Al momento de escribir este artículo, esto sigue siendo cierto). Escribí que al comparar el récord de cada división en los juegos interdivisionales, lo cual constituye, en mi opinión, la mejor manera de medir la calidad de una división, dado que los encuentros intradivisionales son de suma cero y los interligas resultan desequilibrados, la División Central de la Liga Nacional no solo es la mejor división de este año, sino que también lo fue el año pasado. Un motivo de gran orgullo para la región central del país.
Sin embargo, el problema de utilizar los récords interdivisionales es que son específicos de cada Liga. Por ejemplo, la División Este de la Liga Americana de 2023 registró un porcentaje de victorias de .603 en los partidos en contra las otras dos divisiones. Pero, esa cifra no refleja la fortaleza de la división (donde únicamente los Red Sox, con un balance de 78-84, tuvieron un récord negativo), sino también la ineptitud del resto de la Liga (con solo cuatro de los 10 equipos por encima del .500 y tres clubes con más de 100 derrotas).
Entonces, cabría argumentar que la División Este de la Liga Americana de 2023 se benefició de jugar en un liga débil. Coloquemos a la División Central de la Liga Americana de 2023 (Los Twins en primer lugar con 87 victorias, los White Sox con marca de 61-101 y los Royals con registro de 56-106) en el Oeste de la Liga Internacional y la dominarían por completo. Sin embargo, esto no significa que fueran realmente buenos, dado el calibre de la competencia en Triple-A en comparación con las Grandes Ligas. Lo mismo ocurre, aunque de manera menos acentuada, con la División Este de la Liga Americana de 2023.
Sin embargo, desde la llegada de los juegos interliga, tenemos una forma de evaluar la calidad de las Ligas: sus registro en los enfrentamientos entre ellas. Durante años tuvimos que recurrir a la lectura de la borra del café, es decir, a los resultados de los Juegos de Estrellas y la Serie Mundial para obtener una pista. Entre 1960 y 1982 la Liga Nacional registro una marca de 23-2-1 en los Juegos de Estrellas (cabe recordar que hubo dos entre 1960-1962) y de 13-10 en la Serie Mundial. Entre 1988 y 2009, las cosas cambiaron y la Liga Americana dominó con un registro de 18-3-1 en el Juego de Estrellas y de 13-8 en la Serie Mundial (Cabe aclarar que no hubo Serie Mundial en 1994). Quizás deberíamos mirar con cierto escepticismo a la División Este de la Liga Americana de 1980 (Con un balance de 329-255 frente a la División Oeste, lo que equivaldría a un registro de 91-71 en una temporada de 162 partidos), o a la División Este de la Liga Nacional de 2003 (196-155; 90-72), si consideramos el nivel de la competencia en el resto de sus respectivas ligas.
Sin embargo, ya no tenemos que decir “quizás”. Desde 1997, ha habido juegos interliga durante la temporada regular. Ha sido limitado: se programaron 214 partidos en 1997, 244 en 1998, 252 en 1999-2012, 300 en 2013-2022 (Incluyendo 2020, el único caso donde no tenemos que excluir la temporada de la pandemia). El total explotó a 690 en 2023-2024 y 720 juegos el año pasado. El calendario nunca ha sido balanceado, debido a las limitaciones impuestas por las “rivalidades naturales.” El hecho de jugar en contra una sola división de la otra Liga, durante la mayoría de los años y las series alternas de local y visitante que comenzaron en 2023. Pero incluso 214 juegos son, permítame presumir aquí de mi título en matemáticas aplicadas, una cifra superior a 162.
Y si bien la Liga Americana suele ganar más partidos que la Liga Nacional, ¡Se ha invertido esta tendencia en lo que va del año! Aquí tienes el porcentaje de victorias de la Liga Americana en partidos interliga:

Hasta los partidos del lunes, la Liga Americana registra un balance de 11-146 frente al viejo circuito. No solo se trata de su peor desempeño histórico, con gran diferencia, sino también del tercer peor porcentaje de victorias en juegos interliga, superado únicamente por las temporadas 2006 y 2008 de la Liga Nacional (98-154 y 103-149, respectivamente.)
Dirás que apenas hemos superado el primer tercio de la temporada y por supuesto, tienes razón. Pero existen algunas señales preocupantes para la Liga Americana. El equipo con mejor registro, los Rays tienen récord de 10-11 en juegos interliga, con solo 27 partidos pendientes contra la Liga Nacional. No se trata de unos pocos equipos mediocres que están hundiendo las cifras del resto: Solamente los Guardians (10-9) y los Rangers (11-10) tienen registro superior a .500 hasta la fecha en sus enfrentamientos con la otra liga. Es cierto que los Yankees y Mariners, un equipo indudablemente bueno y otro que probablemente también lo sea, solo han jugado 12 juegos en contra la Liga Nacional por lo que podrían reducir gran parte de esa brecha en los encuentros que les restan. Por otro lado, los Pirates (un equipo actualmente decente) y los Phillies (un equipo resucitado) también han jugado únicamente una docena de partidos contra la Liga Americana, mientras que los sorprendentes Nationals solo han jugado 10. Quizás la Liga Americana logre remontar y equilibrar la balanza. O quizás no.
¿Y cuál es la relevancia para la División Central de la Liga Nacional? La Central de la Liga Nacional ha estado dándole una paliza a la Liga Americana. Los Brewers y los Reds tienen marca de 16-8, los Pirates de 7-5, y los Cardinals de 13-11. Solo los Cubs con registro de 7-11 tienen un récord perdedor. Esto suma un balance combinado de 59-43, más victorias y un porcentaje de triunfos superior .578 que el Este (42-35, .545) y el Oeste (45-33, 577). Si suponemos un balance equilibrado en los juegos Interligas, el récord global de la Central de la Liga Nacional descendería de 145-119 a 137-127; una marca que sigue siendo buena, aunque ya no tan deslumbrante y si la Liga Americana continúa mostrándose como un rival endeble, el balance combinado de victorias y derrotas de las otras dos divisiones mejorará. Dado que a la División Este le restan 25 partidos interliga más y a la Oeste 24, más que a la Central.
Sin embargo, el posible deterioro del récord de la División Central de la Liga Nacional no es la noticia principal aquí. Más bien, lo relevante es lo que ha sucedido con la rivalidad entre las Ligas. Tal vez el desequilibrio que hemos presenciado hasta ahora se corrija a lo largo del resto de la temporada. Quizás lo de este año sea solo un episodio pasajero. O tal vez estemos, una vez más, al borde de un escenario similar al de 1960.
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