Image credit: © Benny Sieu-Imagn Images
Traducido por Marco Gámez
Voy a presumir un poco. Una vez, en una cabina de medición de velocidad de lanzamiento, me preparé con un esfuerzo extra y encendí el radar con una feroz bola rápida de 61 mph (98.1 kph). A continuación, se desató una ruidosa celebración unipersonal. Choqué la mano con varios desconocidos. Por alguna razón, nadie a mi alrededor parecía entusiasmado por haber sido testigo de mi máximo desempeño atlético. Aún más inexplicablemente, ningún cazatalentos de la MLB se puso en contacto conmigo. Se perdieron mi momento de emular al personaje Tío Rico.
El 30 de abril, la velocidad de la recta de Brandon Woodruff fue 26 mph (41.8 kph) superior a mi mejor marca personal. Lanzó 15 bolas rápidas, todas en el rango de las 83 a 87 mph (133.5 a 140.0 kph), antes de ser retirado del juego en la segunda entrada. En su salida anterior, se mantuvo entre las 92 y 94 mph (148.0 y 151.2 kph), alcanzando un pico de 96 (154.4 kph); por lo tanto, su drástica caída de velocidad fue un claro indicio de que algo no andaba bien. Actualmente se encuentra en la lista de lesionados debido a una inflamación en el hombro.
Una velocidad en el rango de las 85 mph (136.7 kph) no es suficiente para que un lanzador como Woodruff tenga éxito y, al parecer, mi bola rápida en el rango bajo de las 60 mph (96.5 kph) tampoco sedujo a la MLB, aunque sigo disponible. Hace apenas 30 o 40 años, parecía haber más lanzadores en la MLB lanzando en el rango de las 80 mph (128.7 kph), como un Woodruff lesionado, que en el de las 90 mph (144.8 kph), como un Woodruff sano. Si un lanzador ascendía desde las ligas menores y lograba rozar las 90 mph (144.8 kph), resultaba impresionante. Frank Tanana, cuya carrera en la MLB se extendió de 1973 a 1993, bromeó en una ocasión: “En los años 70, yo lanzaba en el rango de las 90 mph (144.8 kph); en los años 90, lanzaba en el de las 70 mph (112.6 kph)”.
La velocidad de la bola rápida se encuentra en constante ascenso. La velocidad promedio de la recta era de 93.4 mph (150.3 kph) tan recientemente como en 2021, pero ha subido un punto entero hasta alcanzar las 94.4 mph (151.9 kph) en 2026. Hace cinco años, los únicos dos lanzadores que promediaban 98.5 mph (158.5 kph) o más con sus rectas eran Emmanuel Clase y Jacob deGrom. En 2026, hay 15 lanzadores que promedian al menos 98.5 mph (158.5 kph).
Cuando se trata de tendencias de velocidad, siempre hablamos del promedio o del extremo superior, pues ahí es donde reside lo interesante. ¿Pero qué hay del otro lado del espectro? ¿Cuál es la velocidad promedio de bola rápida más lenta de éxito para un lanzador de la MLB, y está aumentando ella a la misma velocidad?
Año
Velo Recta más lenta (mph) (kph)
2021
82.9 (133.4)
2022
83.2 (133.8)
2023
82.8 (133.2)
2024
82.6 (132.9)
2025
83.5 (134.3)
2026
82.8 (133.2)
Si hemos de tomar a Tanana al pie de la letra, no hay nadie lanzando en el rango de las 70 mph (112.6 kph), tal como él lo hacía al final de su carrera. Estos datos sobre la recta agrupan todos los tipos de este lanzamiento, incluyendo las de cuatro costuras, las de dos costuras y los cutters potentes, estableciendo un umbral mínimo de 60 entradas lanzadas por año (10 entradas en 2026). No obstante, el extremo inferior de las velocidades de recta en la MLB se ha mantenido estancado desde 2021, situándose, al redondear, en unas 83 mph (133.5 kph), dado que, según el gráfico anterior, esa marca ha correspondido a Tyler Rogers en cada una de esas temporadas. Resulta totalmente lícito calificar de caso atípico a un lanzador que presenta un punto de soltar la pelota como este:
La segunda velocidad más baja de cada año se sitúa en el rango de las 86 a 87 mph (138.4 a 140.0 kph). Cualquiera que aspire llegar a las Grandes Ligas debe lanzar con una velocidad superior al mínimo indispensable, especialmente si excluimos a Rogers de la muestra. Woodruff se encontraba justo en torno a ese mínimo el 30 de abril, y los Brewers determinaron que, por el momento, y hasta que recupere su salud, no posee un brazo con el calibre exigido en la MLB. Nadie recibe un llamado desde las ligas menores lanzando a 87 mph (140.0 kph); por lo tanto, ese no constituye el verdadero umbral mínimo.
En lugar de fijarnos en el mínimo, o incluso en el mínimo si excluimos a Rogers, analicemos la velocidad correspondiente al quinto percentil de cada año:
Año
Velocidad recta Percentil 5 (mph)
2021
89.0 (143.2)
2022
89.0 (143.2)
2023
89.8 (144. 5)
2024
89.6 (144.1)
2025
90.4 (144.5)
2026
90.5 (145.6)
La velocidad del quinto percentil ha aumentado de manera aún más drástica que la velocidad promedio. Mientras que el promedio ha subido 1.0 mph (1.60 kph) completa, el quinto percentil ha escalado 1.5 mph (2.41 kph), superando las 90 mph (144.8 kph) por primera vez en 2025. En este momento, el 95% de los lanzadores de la MLB lanzan, en promedio, a una velocidad superior a las 90.5 mph (145.6 kph)
Destaquemos a dos lanzadores que se sitúan justo en ese umbral del quinto percentil en 2026. El relevista de los Pirates, Evan Sisk, promedia 90.5 mph (145.6 kph) con sus rectas de cuatro costuras y sus sinkers, y ha tenido un comienzo excelente con un DRA- de 78. El abridor de los Blue Jays, Eric Lauer, promedia 90.4 mph (145.4 kph) con sus rectas de cuatro costuras y sus cutters, pero ha tenido un desempeño atroz esta temporada, con un DRA- de 167.
El objetivo no es simplemente llegar a las Grandes Ligas, sino lanzar con cierto grado de competencia: como Sisk y a diferencia de Lauer. La velocidad de la recta en el quinto percentil, en ciertos niveles de DRA-, también ha experimentado cambios en los últimos años:

La velocidad del percentil 5 está aumentando en los niveles de DRA- de ∞, 110 y 100; sin embargo, en realidad está disminuyendo entre los lanzadores que poseen un DRA- de al menos 90 u 80. También resulta interesante observar que la brecha entre la velocidad mínima, en cualquier nivel de DRA-, y la velocidad en el nivel de 80 DRA- se ha reducido. Hace cinco años, la diferencia entre ambos grupos era de 3.2 mph (5.1 kph); no obstante, en 2026, la separación es de apenas una sola unidad. Se trata de tamaños de muestra más reducidos, dado que la mayoría de los lanzadores no registran un DRA- tan bajo y solo un puñado de ellos logra alcanzar un 80 DRA- cada año. Quizás esto se deba, en parte, al éxito de algunos relevistas que lanzan muy pocas rectas y una gran cantidad de lanzamientos con efecto; para ellos, la velocidad no constituye una prioridad tan marcada, aunque aun así lanzan rectas de manera ocasional. La explicación más plausible es que la MLB ha elevado sus estándares en todos los ámbitos, incluida la velocidad, por lo que los equipos están mejorando su capacidad para descartar a los lanzadores de bajo nivel antes de que estos lleguen a lanzar las entradas suficientes para calificar dentro de esta muestra estadística.
En definitiva, es necesario lanzar a una velocidad de al menos 90 o 91 mph (144.8 o 146.4 kph) para tener alguna posibilidad de ser considerado un lanzador de la MLB, y no solamente un jugador de paso fugaz, independientemente de los estándares de su DRA-. Hace tan solo cinco años, bastaba con superar las 89 mph (143.2 kph), si bien se requería una velocidad superior para poder lanzar con eficacia. Esta es una mala noticia para Woodruff hasta que logre resolver su problema en el hombro, y una noticia aún peor para mí, con mi bola rápida de apenas 61 mph (98.1 kph). La única manera que tengo de hacer que una pelota de béisbol alcance las 90 mph (144.8 kph) es metiéndola en mi coche; por lo tanto, parece que mis sueños de llegar a la MLB han muerto oficialmente. En fin.
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